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¡Mi perro necesita terápia!

¿Tu perro está loco de remate? ¿Tiene comportamientos molestos, agresivos o problemáticos? ¿Tiene fobias? ¿Necesita ayuda profesional? Entonces necesita un etólogo.

¿Qué es la etología?

La Etología es el estudio científico del comportamiento animal, es una rama de la zoología. Es una disciplina moderna, datando de 1930 gracias a los estudios de el biólogo danés Nikolaas Tinbergen y el biólogo austriaco Konrad Lorenz, sus escritos en conjunto los llevaron a ganar el premio Nobel en medicina en 1973.

La Etología es una combinación de investigación de laboratorio y de campo y tiene una fuerte relación con otras disciplinas como la neuroanatomía, la ecología y la evolución. A los etólogos les interesa el proceso de los comportamientos en general, más que un grupo específico de animales y usualmente se enfocan a un tipo de comportamiento en específico, por ejemplo la agresión, en grupos de animales sin que estos tengan relación entre sí.

El deseo por entender a los animales y en especial a los animales caseros, ha dado gran auge a esta disciplina en la actualidad, sobre todo en cuanto a campos como la comunicación animal, el uso de nombres simbólicos personales, las emociones animales, el aprendizaje e incluso la conducta sexual. Muchos de estos temas se creían ya estudiados y agotados, pero gracia a este nuevo interés muchas antiguas creencias se han modificado.

¿Es lo mismo que la psicología comparativa?

La psicología comparativa también estudia el comportamiento animal pero es una rama de la psicología por lo que su perspectiva cambia. La perspectiva de la psicología comparativa usa lo que se sabe del ser humano y lo aplica al comportamiento animal. La etología por su parte usa otras ramas de estudio especifico al campo animal y las aplica a su comportamiento. Además los psicólogos comparativos se enfocan a estudios en situaciones controladas mientras que los etólogos estudian el comportamiento en situaciones naturales a las especies animales.

Los etólogos se interesan principalmente con la evolución del comportamiento, entendiendo al comportamiento como parte de la teoría de la selección natural. Gracias al trabajo de diversos científicos a partir de esta premisa fue posible identificar a los Patrones de Acción Fijos (PAF) [Fixed Action Patterns, FAPs] que son las respuestas instintivas que ocurren de manera usual en presencia de estímulos identificados. Por lo tanto, los PAF pueden ser estudiados entre especies y las similitudes y diferencias serán fácilmente comparables.

De esta manera, los etólogos encontraron que los estímulos que disparan las PAF eran comúnmente rasgos de la apariencia o del comportamiento de los otros miembros de la especia y a partir de esto pudieron probar la importancia de la comunicación animal.

¿En qué se fijan los etólogos?

– El instinto

Si buscas en el diccionario la definición de instinto, encontrarás que se define como la tendencia hereditaria e inalterable de un organismo de realizar una respuesta específica como respuesta a un estímulo del entorno sin que medie la razón o el pensamiento.

Para los etólogos el instinto se conforma de una serie de comportamientos predecibles para los patrones de acciones fijos. Dichos esquemas únicamente se darán cuando una señal de estímulo se presenta. Cuando dicha señal actúa como una comunicación entre los miembros de la misma especie se les conoce como detonadores.

Un ejemplo es el movimiento del pico de los pájaros recién nacidos, que lleva a la madre a regurgitar el alimento y alimentarlos. Sin embargo, un comportamiento realizado solamente a partir de los patrones de acción fijos (PAF) sería especialmente rígido e ineficiente, reduciendo las posibilidades de subsistencia y reproducción del animal, por lo que el proceso de aprendizaje tiene una gran importancia, como la habilidad del individuo a cambiar sus respuestas basándose en sus experiencias.

Por lo tanto es posible afirmar que mientras más complejo el cerebro y más larga la vida del individuo, su comportamiento será más y meas inteligente, en el sentido de como se deja guiar y realiza decisiones a partir de la experiencia.

– El aprendizaje

La forma más básica en la que ocurre el aprendizaje es el hábito y consiste en ignorar estímulos persistente que son inútiles, como cuando un perro se pone nervioso y afecta al resto de su jauría pero luego de que la jauría se da cuenta de que no hay peligro o de que este individuo repite este comportamiento varias veces sin que haya razón, aprenderán a ignorarlo.

También existe la asociación en la que un estímulo se liga a otro a partir de la experiencia, un ejemplo es la respuesta excitada de un perro cuando ve que su dueño toma una correa en la mano. Este proceso de asociación necesita del desarrollo de capacidades discriminatorias, es decir, la capacidad de realizar elecciones significativas. Ser capaz de discriminar entre los miembros de tu propia especie es de fundamental importancia para el éxito reproductivo.

Este tipo de factores de discriminación puede ser muy amplio y el tiempo de aprendizaje es normalmente muy corto para las especies animales por lo que depende también de un tipo de aprendizaje que puede llamarse “genético”.

Finalmente tenemos el aprendizaje por imitación que es uno de los tipos de aprendizaje más importantes. Los miembros de un grupo animal aprenderán los unos de los otros los comportamientos que resulten más prácticos y beneficiosos. Este tipo de comportamientos también serán heredados de padres a hijos.

La imitación es una herramienta muy útil que es también usada por investigadores para que las especies en estudio -especialmente primates- se sientan más identificados con ellos y se desenvuelvan mejor. Es decir, si un científico se relaciona con sus monos de estudio a través de la imitación de sus gestos y sonidos, los monos se sentirán mucho más familiarizados y le permitirán un mayor acercamiento y desenvoltura.

– La lucha por dejar legado

Todos tenemos ganas de dejar legado, de ser importantes y de que, al menos en los que nos rodean, dejemos huella. Te ha pasado ¿verdad? Pues esto e compartido con todas las especies animales. Por supuesto en el caso humano hay mucha parte consciente que convierte este deseo de legado en cosas más complejas que la supervivencia y la reproducción. Como humanos buscamos dejar legado transformando nuestro entorno, en el arte y la literatura o en nuestra familia y seres queridos.

Para los animales, la reproducción es la forma más segura de garantizar la permanencia. Es por esto que podemos observar complejos rituales de apareamiento. Sin embargo, entre los animales también existe una lucha por la supremacía social.

Un ejemplo claro e a vida en un gallinero donde se establece una “jerarquía de picotear”. La gallina dominante podrá picotear a las otras sin ser picoteada a su vez. La segunda gallina dominante podrá picotear a las otras, con la excepción de la primera, sin ser picoteada y así subsecuentemente. En un gallinero será fácil identificar a los miembros de la élite por su aspecto bien cuidado y su plumaje íntegro, mientras que los miembros meas bajos estarán eternamente lastimados. Mientras este orden se establece existirán peleas violentas pero una vez que e ha establecido la vida regresará a su tranquilidad, hasta que se integren nuevos miembros en cuyo caso el orden jerárquico debe de establecerse nuevamente.

– La complejidad de la vida en grupos

Muchas especies animales, incluida la humana, prefieren vivir en grupos como una estrategia efectiva de supervivencia. El vivir en sociedad implica a un grupo de individuos, pertenecientes a la misma especie bajo una serie de leyes bien definidas respecto al manejo de alimento, la asignación de roles y la dependencia recíproca.

Todos los patrones de comportamiento mencionados definen el tipo de relación y comunicación que se da entre un individuo y la sociedad en la que vive y se desarrolla. Estudiando estos a la par que el entorno especifico al individuo es que los etólogos pueden ayudar a modificar el comportamiento de una mascota casera.

Finalmente te recomendamos ampliamente que busques ayuda de un especialista si tienes una mascota problemática o que presente un comportamiento indeseado. Puedes recurrir a tu veterinario, a un entrenador o a un etólogo en busca de ayuda. Trata de dar la cara a los problemas y trabajar en ellos, si tienes hijos pequeños incluso servirá como una lección de vida, responsabilidad y compromiso para ellos. Recuerda que al aceptar una mascota en tu vida adquiriste una responsabilidad a largo plazo y con darla en adopción o ponerla a dormir lo único que logras es huir a ella.

A manera de ilustraciones, fotos humorísticas de perros “locos” encontradas en Flickr.com bajo licencia de Creative Commons, tomadas por: carabou, charlesstarrett, amandajane, me’nthedogs, mtsofan, RoXy_Girl, Victor Aune, Al Abut, knolleary, aneye4apicture & sevensixfive.

Thanks for shearing your lovely images.

One Comment

  • Hola! pues sí, la Chapis sí está reloca!

    Definitivamente hay momentos en que se necesita ayuda, alguien que pueda identificar de dónde vienen los traumas o los errores que hemos cometido en el camino, o las mañas nuestras y de los perrines… y a partir de ahi nos aconsejen y corrijan para poder convivir mejor…

    Hay cosas que en el caso de los adoptados ya traen y es difícil saber qué las desencadenó… otras veces por quererlos y protejerlos los volvemos unos “mostros” y nos preguntamos porqué están tan locos… je

    El primer paso siempre será el nuestro, reconocer que ellos sólo han aprendido lo que tienen enfrente o lo que sucedió en su pasado… está en nuestras manos hacer algo al respecto… y no deslindarnos…

    Chapis: al diván!!! jaja!

    Gracias por el artículo… luego no sabemos cómo empezar… o a quien acudir

    saludos 😉

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